Es  ágil el verso de Gelu Vlasin, que te  transporta como una pavesa por el aire. Son construcciones de una tremenda ligereza, sintagmas cortos, punzantes, con una subtrama, que exigen una lectura pausada  - la buena lírica es la que te permite recrearte - hasta alcanzar la esencia del pensador  que esconde este autor. Encontramos una poesía del pensamiento, con una particularidad, la de estar poblada de imágenes y símbolos.

Más de cincuenta textos conforman este libro unitario. El autor toma conciencia del mundo, de la realidad a traves de su cuerpo, con poemas como El  ojo, La mano o El corazón. En ellos  predomina la antítesis, la fluctuación, en el empeño de conformar el ser humano; al que busca a traves del conocimiento del cuerpo. Aunque considero que no se cree dueno de las verdades universales, pero sabe recomocerlas: la mente miente y vuela.

Un cuerpo diseccionado por un cirujano verdadero, es capaz de extrapolar a través de imágenes propias del ilusionista su inquietante pensamiento. " Mi dedo índice mira cómo sufro". Se aleja de sí  mismo para observar una realidad dolorosa, abundando con sentimientos de pérdida: la añoranza, la sombra valdía, la impotencia de hablar, la mano lisiada.

 Los contrarios se dan la mano continuamente, el amor nace del odio o la mano que adormece y la mano que alimenta.

Todo es posible en el imaginario de Vlasin. Juega con las palabras, con las que hace malabares.

Por ejemplo en el poema  la risa, algunos versos parecen inacabados, dando la sensación del   sonido emitido por la carcajada, que te impide hablar. Esas son las sensaciones que descubrimos en imagenes tan potentes como la del el ojo púrpura aplastándome en la líneas férreas.

A través de la metáfora  toma conciencia de la fragilidad del ser, en su camino hacia la muerte. Creo que el poeta se construye a si mismo como  un Geppeto para perdurar o no estar solo: primero se observa, y tras comprender las limitaciones del cuerpo humano, se encamina a la búsqueda de la verdad, que será la  palabra. Palabra que es símbolo del amor. Como dije, el sentimiento de pérdida se respira a lo largo del poemario, pero con unas connotaciones de esperanza que vuelve a florecer de los contrarios: el frescor de la muerte, un buen deceso.

Y ante todo nos encontramos con un libro lleno de amor a la familia, a las cosas pequeñas con las que un dia "se despertará para asesinar a la muerte".

 

 

 

María Pizarro

Córdoba

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Comentariu publicat de Benoni Todica pe Aprilie 7, 2018 la 5:23pm

UN VERO MAESTRO! BRAVISSIMO!!!

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