Gelu Vlasin es más que un poeta importante

Yo no soy un estudioso de la poesía rumana. Tampoco soy un crítico literario y menos aún un profesor universitario. Yo soy, fundamentalmente, escritor, amo el inagotable significado de la palabra, aprecio la gimnasia del espíritu y sé, como escribiera Fernando del Paso, que las metáforas además de bellas son peligrosas: el amor puede nacer de una sola metáfora.

 

No esperes Gelu, por tanto, parágrafos o capitulares frías. Tampoco los renglones áridos del profesor concienzudo y aburrido. Pero sí el aliento próximo del escritor y del lector atento.

 

Me detengo, ahora, en tu poema “La rodilla izquierda”. Imagino el alto verso de Gelu Vlasin, un poco como la oculta violencia de la inspiración, como si invocase a la sibila de boca delirante>>, cuya voz, añade Plutarco,atraviesa un milenio>>.

 

Escribe Gelu:

 

mi rodilla izquierda / arrodillándose/ como en una oración / adolorida/ por el sendero / con aroma de naranjas/ podridas / mi rodilla tocando / con ternura el suelo mojado/ del jardín Getsemaní / mira esta es / mi rodilla izquierda>>.

 

Oración adolorida que no atreve a descansar la rodilla, por respeto,  antes bien sólo toca con ternura, el huerto donde Jesús oró con tristeza agónica.

 

Cómo me recuerda este verso aquel formidable de Eminescu:

 

o caen pesados, o caen suaves /y se rompen en mi alma triste, como se derrama la cera en gotas a los pies de Cristo>>.

 

Gelu Vlasin es más que un poeta importante. Podría detenerme en la altísima calidad de la crítica literaria que atesora su poesía, los elogios de los profesores y hasta el deslumbramiento que algunos aseguran haber percibido tras atisbar la luz del poeta. Hay mucha luz en El último aliento, pero quizá la luz sea el propio Vlasin, a la manera que Parménides hablaba de la Luna, vagando en torno a la Tierra, una luz extranjera”. Vaga Gelu por el cuerpo y el alma con su luz que es sólo suya –y propia, no es de otros, sólo es suya.

 

Su luz, su luz extranjera, es capaz de iluminarlo todo. Cuerpo y alma. Cuando digo todo quiero decir todo. Todo es el Homero ciego que inventa las hazañas de Aquiles sin saber nada de batallas y narra los viajes de Ulises sin saber nada de navegación.

 

Pero la poesía es precisamente “eso” y no lo “otro”. El poeta atesora su lenguaje propio y desde su monarquía fonética es capaz de iluminar, cuerpo y alma, como Gelu Vlasin, con toda su luz, con toda su luz extranjera.

 

 Es su modo de mirar lo que quema a su lector de poesía, no estamos en la fácil acrobacia verbal, estamos ante el acto adánico de dar nombre a las cosas. Eso es la creación y es lo que hace Gelu Vlasin: dar nombre a las cosas, no como los demás podamos llamarlas, sino como él las nombra.

 

¿Hasta cuándo? ¿Hasta El último aliento? El último aliento es el último verso que da nombre a su poemario. Pero yo no creo que sea el último. Porque lo último es la consumación, la extinción, el acabamiento total que Gelu describe en Consumación:

 

Cuando la mente / ya no sabe / volar /cuando la luz / se derrumba / desde el ojo vacío / y cuando el sueño / abandona el dormir / entonces / la muerte / se ha consumado…

 

Pero ese acabarse litiga con la sabia combinación del registro lingüístico (escribió el profesor Nogueras) o “la memoria poética del cuerpo en construcción” –esto lo dice un iraquí, el poeta Abdul Hadi Sadoun, ,lo dice cuando habla de poesía con Vlasin, el poeta que purga el dolor de la guerra con el verso; y creo que es una buena definición del decir y del decirse de Galu Vlasin: la memoria poética del cuerpo en construcción>>.-

 

Pero esa memoria es litigiosa –la memoria o es litigio o es nada- y Gelu la consuma, “derramando la cera en gotas”, como dijera el más grande de los poetas rumanos, derramando la cera en gota a los pies de los dioses:

 

el dios de la noche / me quema con su silencio / mortal>>…

Pero ese mismo dios de la noche me refresca / los espasmos del sueño>>

 

Y ocurre en la poesía de Gelu Vlasin que todo verso es categórico y sobre todo preciso y plural para el lector .

 

Y que en el giro de una estrofa se abren grandes puertas de para en par.

 

También las puertas de nuestra ciudad y del Ateneo, también las puertas de tu consulado están siempre abiertas para tu poesía y tu talento, Gelu.

 

Ramón Bello Serrano

escritor y periodista

Albacete

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Comentariu publicat de Lucretia Berzintu pe Martie 13, 2018 la 11:59pm

Felicitaciones e inspiración!

Rezultatul imaginii pentru gradina ghețimani

Comentariu publicat de Hatos Vasile pe Martie 13, 2018 la 9:33pm

Felicitări!

Comentariu publicat de Adrian Scrimint pe Martie 12, 2018 la 9:53pm

Felicitări incomensurabile pentru valenta activitate!

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