Los Encuentros Internacionales de la Telciu (Rumania) han llegado a la tercera edición. En este lugar de Transilvania (Tranzbordare) que no existe en ningún mapa del mundo se juntan los mejores poetas de Rumania. Siempre hay algún invitado especial del extranjero. Clara Mitola de Italia ha sido invitada en la primera edición. Esta vez, desde España, llegara como invitado especial uno de los mejores jóvenes poetas: Escandar Algeet. Los Encuentros Internacionales de la Telciu empiezan el 15 de agosto y finalizan el 20 de agosto. Vamos a tener talleres de escritura creativa, workshop dedicado a la literatura contemporánea, performance, conferencias y recitales en el Ayuntamiento de Telciu, El Liceo de Telciu, Biblioteca Regional George Cosbuc de Bistrita y también en los despacio non convencionales: la cabaña abandonada, el tren derrumbado, la fuente de vlasin, el pabellón de los poetas olvidados. También habrá visitas a los museos de los más destacados escritores rumanos de la zona: Liviu Rebreanu, George Cosbuc así como una visita al espectacular Museo de Arte Comparada de Sangeorz Bai dirigido por el reconocido artista plástico Maxim Dumitras. Cada edición se publica una Antología con los poemas escritos en los Encuentros. La última, titulada Tranzbordare 13, publicada en la Editorial Casa de Editura Max Blecher, con el prólogo de Radu Vancu, ha tenido bastante éxito. El productor y coordinador de los Encuentros de la Telciu es el escritor rumano Gelu Vlasin, residente en España desde hace 16 años. 

Invitado Especial: 

Escandar Algeet

(n. 1984, Palencia, España)

o todavía

Matamos a dios y estuvo bien, porque no existía.

No hubo tanto que discutir, solamente nos quedamos huérfanos

de clavos ardiendo

y sin tener a lo que aferrarnos nos dejamos caer

creyendo que nosotros mismos

sabríamos salir por nuestra propia cuenta

del precipicio.

 

Nos dejamos caer confiando demasiado quizá

en nuestras alas.

 

Y está claro que algo no salió bien.

 

Inventamos el mercado

la economía

la democracia

y las listas del paro.

 

No contentos con tanto

inventamos la comunicación

los simulacros

y la pornografía.

 

Hasta los secretos

nos inventamos.

y las mentiras.

Sobre todo las mentiras.

 

Echa un vistazo al patio si no me crees.

Es una cuestión de fe no hacerlo.

Y matamos a dios, ¿recuerdas? Y estuvo bien.

De acuerdo.

 

Pero hemos convertido el destino en una resignación,

la miseria en rutina

y hemos reducido el fuego al calor de su potencia

hasta meterlo en un caja de cerillas

y ponerle una señal de aviso.

De advertencia.

Aquí nadie se acuerda de los sueños

y mejor,

porque tienen que dar un miedo de la ostia.

Hay una capa de odio que nos hemos puesto como lentillas en los ojos.

Un disfraz caducado tan podrido que apesta como nuestras desilusiones.

Hemos cifrado la necesidad en números,

el valor en porcentajes,

y hemos puesto en oferta la falta de interés.

 

Nos hemos estadistiqueado hasta la médula.

 

¿Y para qué negarlo? Estamos perdidos.

No tenemos ni puta idea de hacia dónde vamos.

Nos rascamos la cabeza desorientados y encogiéndonos de hombros.

Tenemos muchos cómos

y ningún por qué.

Nuestro único objetivo se reduce al final

a conseguir la pasta

con la que comprar una felicidad que ya de por sí es un sucedáneo.

 

Porque eso hicimos con todo.

Lo pusimos un precio

y dejamos que engordara como los cerdos antes de san Martín.

 

La publicidad puso los escaparates.

Los gobiernos traficaron con los impuestos.

La prensa hizo su trabajo.

¿Y nosotros? ¿Que dónde estábamos nosotros?

Comprando.

Dónde íbamos a estar si no.

 

Sin una filosofía a la que aferrarnos,

sin nada

sin absolutamente nada

por lo que poder jugarnos la vida.

 

Nuestra única vida,

nuestra desdichada pretenciosa y sobre todo irrepetible vida

ahora que no nos queda ni dios

y hasta los viejos se mueren en silencio.

 

No tenemos por lo qué luchar.

Nos da igual la mierda mientras no nos salpique.

Así que hacemos grandes letrinas en donde cagarnos

y las llamamos países,

no sea que se piensen que pensamos.

 

Reconozcámoslo: no tenemos ninguna respuesta.

Todavía.

Matamos a dios y estuvo bien, porque no existía,

pero nos quedamos sin clavos ardiendo

a los que aferrarnos

y así estamos: cayendo.

 

Y sin ninguna fe ya en los milagros.

 

O todavía.

Participantes:

Cătălina Bălan

(n. 1995, Chișinău, Republica de Moldavia)

hay un iceberg 
esculpo con atención 
me invade el miedo
observo cómo capa tras capa
el hielo se derrite
y por él se ve
un trocito 
rojo
de carne
cocida
.
.
.
(traducido al español por Mario Castro)
.
.
.

Mario Castro 

(n.1950, Victoria, Chile)

Infinito

 

Tiendes la mano 

para llegar lejos,

para reencontrarte.

Pero la necesidad te hace

reconocerte en los otros

y éste es tu infinito.

El infinito somos nosotros

porque tú te reconoces en mí.

Ana Donțu

(n. 1985, Republica de Moldavia)

La ciudad en la cual me despierto
corre entre mis dedos
cubre la tierra como nevada muy blanca
la cual no tengo permiso para verla
la siento en mis pies
fríos y húmedos 
es una imagen cambiante
que se me escapa por más que me esfuerce
 
Acuéstate y abre los ojos en el sueño
mírate tus manos
no  podrás conservar las mismas
todo a tu alrededor es distinto
ya no te reconoces 
tu exterior es tu interior
estas al revés 
con el corazón y el hígado y todos tus órganos afuera
 
Abre los ojos y mírate 
no podrás ser la misma mucho tiempo
tu cabello ha crecido demasiado durante la noche
y ahora está trenzado con otros cabellos
en una sola cola común 
nuestros dedos han explorado todo alrededor
y ahora saben mucho más que nosotros
si nos perderemos
y de seguro nos perderemos un día 
cerraremos los ojos en distintas partes del mundo
y los abriremos en el mismo campo devastado
.
.
.
(traducido al español por Mario Castro)
.
.
.

Claudiu Komartin

(n.1983, Bucarest, Rumania)

*
Mitad luz mitad sombra
a veces sofisticada
si tú quieres cómoda 
puedes ignorar todo lo que hay aquí 
o puedes pensar mucho el la
dinámica de una ejecución 
una proyección interminable
sobre las paredes
adelgazadas de la aorta
la gente creerá 
que se trata de sexo
cuando tu me pides solo grageas 
redondas y frías 
caídas desde el cosmos 
y ni siquiera una caricia
ni compasión ni asco
ni comienzo ni fin
como si no hubiese sido
.
.
.
(traducido al español por Mario Castro)
.
.
.

Ștefan Manasia 

(n. 1977, Pitești, Rumania)

mi cerebro friolero es nebraska

.

.

mi cerebro friolero es nebraska

mi cerebro hecho de chicle

por el pasan acelerando los trenes de carga

llenos de crímenes que hubiese podido cometer

los mecánicos tienen rostros azules y raros

bajo lonas ásperas los muchachos negros hacen

lo que sea para escapar de miel y látigos

sueñan el Norte y el cielo como una corteza de cangrejo

los largos trenes de carga como gusanos de especies

se balancean en las praderas cuando los grillos callan

y los esclavos duermen entre las cañas con Doña Tenie

en mi cerebro hecho de chicle

.

.

.

(traducido al español por Mario Castro)

.

.

.

Ion Mureșan 

(n. 1955, Vultureni – Cluj, Rumania)

Poema  a los alcohólicos
.
.
.
¡Ay pobrecitos , ay pobrecitos alcohólicos
como nadie les dirige una buena palabra!
Pero sobre todo, por la mañana cuando caminan tambaleándose por las murallas
y a veces caen de rodillas y parecen ser letras
escritas por un escolar torpe.
Solo Dios, en su gran bondad, acerca a ellos un bar, 
pues para Él es fácil, como para un niño 
que empuja con un dedo una caja de cerillas. Y
No más llegar al final de la calle y a la esquina,
donde antes no había nada, de pronto, como una liebre
le aparece el bar al frente y se detiene al instante.
Entonces una luz pura le brilla en su mirada
y suda en demasía ante tanta felicidad.
Y hasta el mediodía la ciudad es como la púrpura 
Hasta el mediodía tres veces  llega el otoño, tres veces llega 
la primavera,
tres veces  se van y vienes los pájaros desde los países tropicales.
Y ellos conversan y conversan, acerca de la vida. Acerca de la vida, 
así, generalmente, incluso los alcohólicos jóvenes  se expresan  
con una grata responsabilidad
y si tartamudean  o se tropiezan
no es debido a que expongan ideas muy profundas,
sino porque inspirados por su juventud
ellos logran decir cosas verdaderamente emocionantes.
Más Dios, en su gran bondad, no se detiene aquí.
Al momento muestra con su arte el paraíso 
e invita a los alcohólicos a que miren.
Y a pesar de estar temblando no logren ver
más que un pedazo de hierba,
de todos modos algo es algo.
Hasta que se despierta uno de ellos y echa a perder todo. Y dice:
"Pronto, pronte llegará la tarde, 
entonces nos descansaremos y encontraremos mucha paz"
Entonces una tras otro se levantan de la mesa,
se secan los húmedos labios con el pañuelo
y les da mucha, mucha vergüenza.
.
.
.
(traducido al español por Mario Castro)
.
.
.

Iris Nuțu

(n. 1996, Piatra Neamț, Rumania)

something old, something new, something borrowed, something blue
 
la caja musical se detuvo
los cabellos y la piel están perpendicular 
y antes que podamos decir como
nos llamamos caemos a la cama 
 
somos un edificio que  de repente
ya no está allí 
nadie no presiona la tecla
después ni escombros ni ruinas
solo nosotros inventando la noche
una y otra vez 
así de fácil como cuando aprendí a colgar 
mis medias sin remordimientos
en cada repique de los huesos que chocan 
estoy cada vez 
más cerca de alcanzar la belleza
de un lápiz con punta afilada
 
más antes del arrepentimiento llega la mañana
y el estómago de las sábanas que nos han tragado 
el ocaso no acaba 
jamás
.
.
.
(traducido al español por Mario Castro)
.
.
.

Cosmin Perța

(n. 1982, Vișeu de Sus, Maramureș, Rumania)

He visto un pequeño animal cruzando la calle

 

He visto un pequeño animal cruzando la calle.

Iba como si tuviese que ir a algún sitio.

¿Aún me quieres?

Me has comprado zapatillas.

He estado cientos de horas en 

Esas zapatillas

en la calle, en el trabajo, en mis clases, en los bancos del parque

y en los bares, ...

he estado como si no tenía que ir a ningún sitio.

Pensaba un momento dado decirte algo

bueno, pensé mucho en que decirte

y ninguna buena palabra en mi boca .

Sabes, cuando tenía seis años mi madre me llevó al centro

a hacerse fotos conmigo,

como si supiera que ese niñito no va a sobrevivir,

que al menos tiene que guardarse su imagen,

si parecía saber que hace y la envidié. 

Un puercoespín en la calle,

un puercoespín viejo y cansado. Lloraba.

Me acosté con él en mi pecho

Y el asustado y yo somnoliento, nos entendimos de algún modo

y me dormí.

Me dijiste que hemos roncado, yo y el puercoespín.

Se rompieron tus zapatillas y huelen asquerosamente y aún así 

las usas, con sol y lluvia.

Creo que el pequeño y salvaje  es aquel animal que no tiene ondas  y

por qué ha de marcharse.

¿Aún me quieres? Mañana botaré esas zapatillas,

pero hoy las tengo, es tan difícil separarlas de mis 

pies

.

.

.

(traducido el español por Mario Castro)

.

.

.

Sînziana Șipoș

(n. 1990, Făgăraș, Rumania)

Me imagino estar en un sitio preferido
por ti y es fácil quedarme 
fuera. ¡Ven a fumar un cigarrillo con el
técnico informático! ¿Te acuerdas cuando me 
mostraste la primera vez la mujer sin manos?
Debajo de la máquina hay un olor a orina.
La cercanía ya no funciona. ¿Por qué 
te tirarías desnuda a la piscina? Nos reímos 
y  miramos la superficie áspera  con la cual
nos cobijaremos al amanecer.
.
.
.
(traduciso al español por Mario Castro)
.
.
.

Alexandra Turcu

(n. 1995, Bistrița, Rumania) 

Historia de amor
.
.
.
me dices todas las tardes
la historia del panel de anuncios
noviembre de 1980
Stanila Eva Elisabeta 
se marcha de casa
comarca Savirsin, pueblo Caprioara
se pasea a las orillas del río Mures
se da media vuelta
y nadie no sabe más de ella
durante ese período
las investigaciones del cuerpo
de la milicia
nadie cree en un accidente
todos cree en un suicidio  
 
35 años más tarde
desapareceré al medio
del puente sobre el río Horea
nadie hablará de suicidio
todos creerán en un accidente 
.
.
.
(traducido al español por Mario Castro)
.
.
.

Radu Vancu

(n. 1978, Sibiu, Rumania)

Nuevo mundo

(Recuerdo para mi padre)

 

 

Más, por el momento, este mundo:

mundo que tuvo alguna vez un inicio

entre las once menos cinco y las once y cinco 

en la mañana de noviembre, con tu pequeño grito

anunciando la separación definitiva de las vértebras 

y la erección mecánica de los ahorcados.

 

Tu mundo acababa con el gran animal de madera,

con la piel áspera y fría, en la panza en la cual

estabas encerrado. Gentes entendidas 

posaron cuidadosamente sobre la tierra

el animal beige con el crío la bolsa

y cerraron la tierra allá como una cortina

 

Y el aire se cerró entonces como una cortina

y vi el nuevo mundo: te reposabas en tu séptimo día,

con mitad de aguardiente al frente, feliz como un rey,

esperándome con la copa lista.

Mis huesos se derritieron de felicidad y miedo y quedé eternamente

agradecido

del animal que te había llevado a nacer allá. 

.

.

.

(traducido al español por Mario Castro)

.

.

.

Nina Vasile

(n. 1969, Ialomița, Rumania)

 

el mismo perro
Espero tensa mi salto frente a mi
acabé algunas cosas del quehacer diario
mis dedos que presionan la cerradura vacilan terminar el gesto
sobre el conmutador no presionan aunque yo quiero
la bombilla se  rompe
en la habitación contigua se oyen ruidos de antes esperados 
aquí 
he salido pero cerré los ojos de dolor
la luz era un grito  deslumbrante el pájaro planeaba 
tan cerca mio que me golpeó confundido
el perro cambió bruscamente su rumbo
oliendo  a la siga mía 
no escuché cuando lo espanté  
más cuando volví a mirarle en la forma en que
él debería reconocerla
así como en los demás 
me miró desconcertado
como si fuese otro perro
al cual no le entiendo
.
.
.
(traducido al español por Mario Castro)
.
.
.

Ioana Vintilă

(n. 1997, Sibiu, Rumania) 

wake-up call

.

.

que más podrías pedirle a la vida, cezara
un acuario con peces bien alimentados 
un riñón que no necesita de diálisis 
una madre que te abrace a su pecho
& que más podría querer, cezara
a veces creo amar por las dos y aún así no es suficiente
amo mis estrías     contusiones   mi espalda torcida una duna sobre la
cual están encaramados todos mis alaridos
 
recorrí las calles de un lado al otro
con mis manos congeladas
& luego que el cansancio borró cualquier deseo de golpear algo
que más podría amar, cezara
un puño al estómago en el sueño es más fuerte que uno real
así me decía roberto
sin pensar en el hecho que
ahí no hay  una caverna mental
flanqueada por las piedras del subconsciente 
ahí nos arrancamos nuestras ropas
de verdad
& nos lastimamos realmente los dedos al golpear la puerta
& un puño al estómago sería ahora algo extraordinario 
 
soy todo lo que podría amar por los dos y no fui capaz 
me arrastré como una babosa ciega buscando un dios  quizá, quizá me despertase con ese puño  golpeando mis intestinos
&
mi corazón obediente 
se abrió 
frente a todos
.
.
.
(traducido al español por Mario Castro)
.
.
.

 Productor / Coordinador:

Gelu Vlasin 

 

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