Poema 3

                            

Tócame viento con tus fríos brazos, que me muero! Me muero, que lloro sin descanso!

Llueve sobre mi cuerpo, como lo hace el cielo nublado

Que se desliza sobre mí, como  un salvaje en lluvia encarnado.

Que yo, desde que el alba se esparce en mi mirada,

Desde que lo oscuro de la noche abre las puertas de mi enamorada alma,

Un pensamiento solo, permanece despierto en mí, pero tan callado!…

Y en torno a el construyo mi mundo que mantengo cerrado.

Acaríciame con tus alas, rompe mi voz en pedazos!

Cierra mis ojos clavados, levanta mis brazos

Que te abracen como abraza la noche, que sin cuerpo, se vierte y convierte en derroche

                                                       Su cuerpo sin forma, oscura la noche….

Mi ávida boca se abre, desnuda de toda palabra.

Valiente, rebelde, ansiosa, desea llenarse de tu alma,

Y en un cerrar de tus ojos, en un descuido fugaz robarte el aliento, tus alas,

Y voraz, sorberte la vida, muy dentro de mi esconderte,

 Celosa, quisiera por siempre atarte a mí, guardarte en mi vientre…

Nacerte de ahí y morir al tenerte,

Para que  así,  seas tú quien me llame,

Quien me ruegue volver, quien me grite abrazarle,

Quien me extrañe y me anhele de noche y de día,

Que insaciable suplique mi fiel compañía…

Tu, vida mía, amado mío, fantasía!

Enamórate de mi, toma la existencia tuya,

Que no es más que la vida mía

Reflejada en el desdén de los sueños de tantas…

Regrésame a ti mismo, desgárrame, espárceme en las cartas

De los enamorados, en sus dulces palabras de amor, sus suspiros,

Sus juramentos y sus delirios;

Que me convierta en frio y fiebre y fervor

De sus deseos, y frenéticamente, correr por las letras mareadas de emoción,

Ser el encanto, la tormenta y la salvación

 De sus almas sin forma como la noche oscura…

Hay tanta tristeza en mi y en ti hay tanta locura,

Que una gota podría currar mi amargura….

Abrázame con tus brazos inmensos, helados…

Apaga mi piel, apaga mi voz, acaricia mis ojos cansados

De tanto parpadear, en busca del sueño lejano

Que se esconde de mí y me deja esperándote  en vano.

Porque en las noches oscuras, que convierten en derroche su cuerpo sin forma,

Es cuando más te extraño y mis deseos colman!

Porque te quedas callado, inmóvil, tranquilo, a confines del mundo,

Y yo, con mis brazos vasillos, en mi sueño profundo

 Es donde hago mi nido, es donde  mi cuerpo hundo.

Y en el último verso arrancado a mi alma cansada,

Gasto el suspiro final, en los labios rozados del alba.

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